lunes, 7 de mayo de 2018

LECTURA PARA LA RECUPERACIÓN DE GRADOS 6° Y 7°


De la siguiente lectura contesta el taller del respectivo grado
 LA HORMIGA ATREVIDA
Por: Manuela Jaramillo Zuluaga
Grado 6-3 


 Érase una vez una linda hormiguita llamada Layla que vivía en un hormiguero. El lugar era seguro, cómodo y calientito, pero lo mejor de todo era que él siempre había abúndante comida disponible. Todas las mañanas las hormigas trabajadoras aparecían con unos cuantos kilos de hojas, para guardar cuando hubiera invierno, Layla sacaba unos cuantos pedazos cuando ellos se iban. A pesar de estas ventajas, un día dio una noticia a sus compañeras: 
-¡Chicas, estoy cansada de vivir aquí!, siempre comemos lo mismo: hojas y más hojas. ¡Qué pereza! Una de sus mejores amigas, la hormiguita Lili se quedó pensativa un momento y le dijo:
- Bueno, pues yo creo que no deberías quejarte mi querida Layla. A mi me parece que somos afortunadas y debemos estar agradecidas por todo lo que tenemos. ¡ya quisieran otras vivir como nosotras!
 Layla negó con la cabeza. - Yo no lo veo así. ¡Esto es un aburrimiento y no quiero pasarme la vida en este hormiguero!.
 Su amiga Lili empezó a preocuparse y quiso advertirla.
 - Pero Layla tu no puedes irte de aquí piensa bien las cosas… aún eres demasiado joven para recorrer el mundo.
- No, no lo soy, así que me voy a la aventura, a vivir nuevas experiencias. Necesito visitar lugares exóticos, conocer otras especies de animales y saborear comidas diferentes. Sus amigas la escuchaban boquiabiertas, lo que dijo Lili no sirvió de nada. 
Layla estaba empeñada a seguir su alocado plan Salió del hormiguero despidiéndose así - Adiós chicas, me voy a recorrer el mundo y algún día volveré. ¡Qué feliz se sentía Layla! Por primera vez en su vida era libre y podía escoger que hacer y al lugar que ir sin dar explicaciones a nadie.
A ver, a ver, si, creo que iré hacia el norte, camino a Francia, ¡Oh París, espérame que allá voy! Contenta corrió durante horas orientándose gracias al sol. Corrió tanto que tenía mucha sed. -¡Anda, ahí hay un río! Voy a beber un poco de agua.
Layla se acercó a la orilla para tomar un poco de agua pero no pudo disfrutarla mucho porque una araña la agarró de sus patitas. 
Bicho, bicho me haces daño ¡suéltame la patita! La araña obedeció y Layla le respondió: 
- No vuelvas a hacerlo ¿no ves que duele un montón? La pobre Layla se quedó con la patita adolorida, pero no dejó que eso la desanimara y continuó con su emocionante viaje.
Siguió caminando y de repente se encontró lagarto y quiso comérsela. 
 Layla le suplicó que no se la comiera para continuar su viaje, el lagarto se compadeció de Layla y no se la comió. 
Estaba muy confundida y empezó a pensar que su plan no marchaba bien. Con lágrimas en los ojos comenzó a decir: - No hace ni seis horas salí de casa y ya estoy Hecha un desastre: Una araña me agarró las patas, un lagarto quiso comerme. ¡Esto no es lo que yo esperaba.
En ese preciso instante, pasaba un hada y le dijo: - ¡Hola hormiguita linda! ¿Cómo te llamas?
 Muy triste le contesto: -Me llamo Layla. El hada la consoló y le dijo: ¿Por qué estás tan triste? La hormiguita fue muy sincera Y le contesto: En la mañana Salí de mi hormiguero porque estaba cansada de la vida que llevaba y decidí irme lejos en busca de aventuras pero nada salió bien. Ahora solo quiero regresar con mi familia y comerme esas hojas que tanto me disgustaban.
El hada sonrió: -me alegra tu decisión Layla. El mundo está lleno de lugares maravillosos, y es normal que quieras explorarlos, pero para eso tienes que formarte, aprender y madurar. Estoy convencida que algún día, cuando estés preparada, tendrás esa oportunidad. 
El hada buena la llevó de vuelta al lugar que le correspondía y donde lo tenía todo para ser dichosa.
Por su puesto la recibieron con los brazos abiertos y ni que decir que desde ese día, las hojas del hormiguero le supieron mas deliciosas que nunca.

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